Rodeados de agua, pero sin un suministro confiable
En una isla puede haber agua por todas partes y aun así resultar difícil conseguirla en condiciones seguras para beber. En las comunidades de la selva, un manantial o una poza cercana no siempre es una fuente protegida. Las familias necesitan agua a diario para beber, cocinar y lavarse, incluso cuando deja de llover.
Son comunidades apartadas donde las carreteras y las grandes perforadoras muchas veces quedan fuera de alcance. Tanto acarrear agua como llevar materiales exige esfuerzo. Nuestro trabajo nació de escuchar a las familias y buscar cómo construir pozos con equipos que pudieran usar en el lugar donde viven.
La estación seca cambió nuestros planes
De 2005 a 2011, nuestra única solución fue captar agua de lluvia. Instalábamos canaletas y tanques en comunidades de las islas, donde llevar los materiales a una casa ya era todo un trabajo. Los sistemas eran costosos y funcionaban durante unos nueve meses de lluvia. Cuando dejaba de llover durante tres meses, las familias seguían necesitando otra fuente.
Cuando el agua enferma a una familia
El agua contaminada con microbios puede causar diarrea y otras infecciones intestinales. El agua segura también permite mantener la higiene diaria. Para una familia, una enfermedad que podría prevenirse puede significar días de recuperación o de cuidado de otra persona en lugar de ir a la escuela o trabajar.
Un círculo de ausencias escolares y pérdida de ingresos
Cuando los niños se enferman, faltan a clases. Cuando los padres se enferman o se quedan en casa para cuidar a un hijo, pueden perder días de trabajo e ingresos. Con menos dinero disponible, resulta más difícil pagar las cuotas escolares y otros gastos de educación.
La enfermedad interrumpe el aprendizaje, la pérdida de trabajo afecta el presupuesto familiar y la falta de recursos dificulta salir adelante. Los mismos problemas pueden repetirse año tras año. Por eso el acceso al agua potable está tan ligado a las oportunidades de una familia.
El agua potable ayuda a cambiar ese círculo
Una fuente confiable de agua segura puede ayudar a reducir las enfermedades prevenibles y el tiempo dedicado a buscar agua. Eso puede significar más días de clase, más tiempo para que los padres trabajen y menos presión sobre un presupuesto ajustado. El agua no lo resuelve todo por sí sola, pero ofrece una base más firme para el esfuerzo que las familias ya hacen.
Crecer, graduarse y servir a otros
Jóvenes de familias a las que hemos ayudado a conseguir agua potable son hoy graduados universitarios que trabajan en medicina y educación. Han alcanzado esas metas gracias a su propio esfuerzo y al compromiso de sus familias.
Para nosotros, de eso se trata este trabajo. Un pozo es una parte práctica de una historia mucho más amplia: niños que crecen, continúan sus estudios y ponen sus conocimientos al servicio de otros. El agua potable ayuda a abrir espacio para esas posibilidades.
Más cerca de casa
Buscar agua y llevarla a casa requiere tiempo y fuerza. Un pozo cercano puede facilitar esa tarea diaria. Con la ayuda de Simón, las familias dedican su esfuerzo a construir una fuente propia y aprenden a cuidarla.
El trabajo sigue después de perforar
La participación de una familia no termina al sacar la barrena. Retiran el lodo y la arena del pozo y aprenden a mantenerlo limpio. Simón ayuda con la bomba, revisa los pozos y hace reparaciones menores. Fabricamos las bombas con PVC para poder desmontarlas y repararlas cuando haga falta.
Agua en la que las familias puedan confiar
Queremos que las familias tengan agua en la que puedan confiar. Retirar los sedimentos es parte de ese trabajo, pero incluso el agua clara puede contener microbios. Hervirla es la manera práctica de desinfectar el agua para beber en estas comunidades. Una vez fría, guardarla en un recipiente limpio y tapado ayuda a protegerla hasta su consumo.





